Episode 23 – Perdidos en Yosemite

En este episodio Lalo comparte una palabra que todo Colombiano sabe y usa a diario. Posteriormente los anfitriones recuentan la aventura de su primer viaje juntos donde tuvieran que pasar por varias situaciones extremas. 

Transcripción – Yosemite

Chayo – Muy buenos días por la mañana. Buenos días Lalo ¿Cómo estás?

Lalo – Hola chicos ¿Cómo están? Muy buenos días, Chayito. Bien, pero tú sigues con ese: “Buenos días por la mañana”.

Chayo – Fue mejor que un: “Good morning por la mañana” ¿Cierto?

Lalo – Correcto, sí.

Chayo – Listo.

Lalo – Exactamente.

Chayo – Bueno pues yo me siento fresca como una lechuga. ¿Tú, Lalo cómo estás? ¿Cómo te sientes?

Lalo – Yo estoy carburando. Es un poco temprano pero sí, vamos poco a poco, poco a poquito.

Chayo – Paso a pasito.

Lalo – Pero, pero muy bien. Estamos estrenando canal en YouTube. Es nuestro segundo episodio, chicos y hemos cambiado un poquito la configuración. Si vieron nuestro episodio de la semana pasada, fue un poco diferente. Como les dijimos estamos en un proceso de aprendizaje y bueno, ya nos pueden ver y vernos detrás de cámaras.

Chayo – Bueno chicos, el día de hoy hablaremos de… ¿De qué hablaremos hoy?

Lalo – Vamos hablar de, bueno yo tengo una jerga colombiana que quiero compartir.

Chayo – La palabra: “Jerga” se me hace como una no sé, una majadería. Así como una… Sí, sí, sí por una…

Lalo - ¿Por la pronunciación?

Chayo – Ajá.

Lalo – Ah okey.

Chayo – Hay que ver de dónde viene la palabra jerga.

Lalo – Ah eso sería interesante investigar pero, bueno la palabra que tú ya la sabes pero la audiencia no.

Chayo – ¡Qué vaina!

Lalo - ¡Qué vaina! ¿Qué es una vaina? Bueno de hecho la vaina, la vaina tiene un significado, bueno más de… Tiene como dos o tres significados de diccionario. Uno, es el exterior de ejotes o los ejotes, o guisantes.

Chayo – La verdurita.

Lalo – La verdurita.

Chayo – Verde, larga, con varias pepitas adentro.

Lalo – Correcto. Gracias. La otra, es la funda de como una espada o la funda de una pistola, a esto se le llama vaina. Pero coloquialmente en Colombia, a ver ¿Aquí que dice? Decimos… Es una palabra que se usa para describir una cosa que no tiene un significado concreto.

Chayo – Es una palabra que utilizas para describir una cosa que no tiene un significado concreto.

Lalo – Es un sinónimo de: “Cosa”.

Chayo – Okey, okey.

Lalo – Y ejemplos.

Chayo – Ejemplos, sí.

Lalo – Entonces, cuando y además lo puedes usar, esta palabra se puede utilizar como en código con una persona cuando no quieres que otra persona sepa de algo específico. Digamos nosotros con los niños. Tenemos chocolates, a ti no te gustan los chocolates ¿No?

Chayo – Ajá.

Lalo – Entonces si yo te digo: “Oye Chayo, tráeme la vaina aquella que está encima del refrigerador”.

Chayo – Ah ya, okey. Okey.

Lalo – Y entonces me estoy refiriendo al chocolate en este contexto ¿No?

Chayo – O cuando dices: “¿Cómo va la vaina? ¿Cómo va el negocio?

Lalo - ¿Cómo va la vaina? ¿Cómo va la cosa? Eso es uno de los significados. De hecho hablábamos antes del episodio de la palabra chingón ¿Recuerdas? De México que tiene como muchos significados y muchos usos. Aquí en Colombia vaina es una de estas palabras.

Chayo – Okey. Ya entiendo.

Lalo – Pues estos son unos, algunos usos de vaina. También dentro de este mismo contexto los papás o les echan vainas a los hijos o cuando regañas.

Chayo – Me imagino un papá aventándole la verdura que les comento, a los hijos. Así…

Lalo – No, no, no. Echar vaina es dar ¿Conoces la palabra: “Dar cantaleta”?

Chayo – Cantaleta, sí.

Lalo – Entonces echar vaina o echar un vainazo es como regañar y es como estar ahí como… Ah, me echó un vainazo o sí, algo como en ese contexto.

Chayo – Vainé a mi hijo.

Lalo – No, vainé no, no.

Chayo – Sería bañé.

Lalo – No. Pues esa es como el uso de…

Chayo – Okey, sabes que es una persona colombiana cuando usa la palabra: “Vaina”.

Lalo – Sí, claro. Esto es específico de Colombia. Por ahí leí que en Venezuela también, pero es algo específico de Colombia.

Chayo – Okey, okey.

Lalo - ¡Qué vaina!

Chayo – Reconocerían a los colombianos cuando digan vaina.

Lalo – Qué vaina, qué vaina es como, es una expresión ¿No? Y bueno, en fin.

Chayo – Multiusos.

Lalo – Sí.

Chayo – Listo.

Lalo – Pues entonces eso era la jerga del día de hoy pero también continuando.

Chayo – Gracias Lalo, gracias. Sí, adelante.

Lalo – Continuando con nuestro episodio, hoy es un poco diferente.

Chayo – Un episodio muy emocionante porque hablaremos de una experiencia, algo que vivimos que fue muy, muy ¿Qué? Muy divertido.

Lalo – Muy extremo.

Chayo – Muy extremo. Muy tranquilo en un principio, después muy extremo, después…

Lalo – Fue algo de supervivencia y en realidad estamos hablando de un paseo de hace literalmente hace 10 años.

Chayo – ¿Sí?

Lalo – En el 2010.

Chayo – Ni me acuerdo.

Lalo – Hicimos un viaje por toda la costa de California en coche, con mi hermano y Alán que era nuestro compañero de cuarto…

Chayo – Que Alán, no bueno, Alán no venía con nosotros.

Lalo – Correcto.

Chayo – Alán nos…

Lalo – Él fue, nos encontramos en Yosemite…

Chayo – Exacto, sí.

Lalo – Para hacer esta ruta.

Chayo – ¿Recuerdas en qué punto fue, del viaje? ¿En el medio? Porque subimos.

Lalo – No, él llegó a Yosemite.

Chayo – Sí, sí, sí pero cuando íbamos camino a Yosemite subimos y allá nos vimos y luego seguimos el camino ¿No?

Lalo – Sí, correcto.

Chayo – Entonces fue por el centro del viaje.

Lalo – Sí, en la mitad del viaje Alán se encontró con nosotros e hicimos las típicas paradas en un viaje de la autopista 101 en la costa de California.

Chayo – Sí, parar en la autopista, sacar la mesita, cocinar.

Lalo – Ah bueno.

Chayo – Esa fue la típica parada.

Lalo – Eso también, eso también lo hicimos.

Chayo – Tenemos fotos, tenemos pruebas de eso.

Lalo – Tenemos pruebas, sí. Tenemos pruebas, y a mi hermano y a mí en ese tiempo nos encantaba mucho hacer rapel y escalar sobre rocas y entonces…

Chayo – Y Alán también era muy bueno en eso.

Lalo – Y Alán es un escalador ávido, increíble y entonces había una ruta, o hay una ruta que se llama: “En el cañón de Tenaya” que es, originalmente es una ruta de 8 a 10 horas, cuando sigues la ruta y la haces correctamente.

Chayo – Correcto.

Lalo – Pero nosotros…

Chayo – Decidimos…

Lalo – Decidimos hacer la versión extendida.

Chayo – En vez de ir a la izquierda, nos fuimos a la derecha.

Lalo – Correcto. Sí, correcto. Entonces… Sí, fue una experiencia bastante extrema.

Chayo – Bueno, cuando ¿En qué punto fue que nos dimos cuenta que nos habíamos equivocado? ¿Cuándo pasamos las 10 horas?

Lalo – No, yo creo que nos dimos cuenta ya después de haber salido, es decir, ya repasando la ruta porque bueno, número uno. En ese tiempo no había mucha información de esta ruta.

Chayo – Y recuerden, no hay mapas. Bueno, sí hay mapas pero es el que puedes imprimir nada más del paso, del camino que debes de seguir.

Lalo – Sí, bueno igual ninguno de nosotros hizo nada de eso.

Chayo – Nadie…

Lalo – No había señal de celular.

Chayo – Exacto. Nadie cargó teléfono.

Lalo – Sí llevábamos una cámara, llevábamos todo el equipo.

Chayo – Y menos mal llevábamos el equipo porque si no…

Lalo – No pues es que para eso, para eso íbamos.

Chayo – Es que hay que platicarles ¿Qué fue lo que pasó? Hicimos una derecha en vez de una izquierda y empezó todo el show porque el camino era muy distinto a lo que nosotros pensábamos. Nosotros íbamos por una caminata pues medio relajada.

Lalo – No pero era caminata y rapel.

Chayo – Sí pero tranquilo. No teníamos pensado tener que bajar literalmente por el medio del cañón.

Lalo – Por donde se, bueno yo sí tenía eso, eso presente.

Chayo – Yo no, o quizás el nivel de dificultad.

Lalo – Ah claro y de hecho, ese fue como nuestro primer paseo juntos como pareja.

Chayo – Sí. Sí, donde decides: “¿Me quedo con este o no me quedo con este? Está loco.” Y aquí estamos.

Lalo – Y aquí estamos.

Chayo – 10 años después. Bueno, el punto es que nos tocó, nos empapamos, nos tocó hacer atravesar un tramito de una montaña donde estaba muy empinada ¿Qué más hicimos? Yo caer dentro de una…

Lalo – Pasamos por arbustos. Casi te parto el brazo.

Chayo – Casi me partes el brazo, muy cierto.

Lalo – Sí. Hubo una parte bastante tensa porque estamos bajando por una parte muy empinada, una loma muy, muy empinada y había, entonces tú bajaste primero con Alán, después Sergio y después yo. Estábamos bajando intercalados y había…

Chayo – Pero bajas en zigzag por lo empinado que estaba…

Lalo – Estábamos bajando en zigzag…

Chayo – Y había mucha roca suelta.

Lalo – Había mucha roca suelta y yo pisé.

Chayo – Pisaste una de esas.

Lalo – Pisé una roca de un tamaño de unos 20 centímetros de diámetro, más o menos.

Chayo – Estaba grande.

Lalo – Y esa roca cogió fuerza y se fue, se fue, se fue. Y yo me acuerdo haber gritado: “¡Roca!” Y recuerdo tu reacción, tú la vista.

Chayo – Sí, la ves pero es de esas, o sea parece de caricatura. Tú ves la roca y la roca también viene haciendo zigzag entonces no sabes dónde te va a pegar o si te va a pegar. Y al final pasó rozándome…

Lalo – No, sí te pegó.

Chayo – Y me rozó, cierto, me rozó la cara…

Lalo – Y te cayó en el brazo.

Chayo – Y me cayó en el brazo. Y siguió rodando ¿No? Pero yo dije: “Ya, me partió el brazo”.

Lalo – Sí, sí, sí.

Chayo – Todavía ni se casa conmigo y ya me partió un brazo.

Lalo – Sí, se formó un morado bien grande.

Chayo – Sí, sí, sí.

Lalo – Y eso era como, ni siquiera nos habíamos dado cuenta que estábamos perdidos para ese entonces.

Chayo – O sea, de los inicios del paseo.

Lalo – Todavía no nos habíamos mojado porque el rapel era por el cañón y las cascadas.

Chayo – Impresionante, el agua helada.

Lalo – El agua helada y…

Chayo – Y en una bajamos empapados, ya oscuro.

Lalo – Sí, o sea nos dio todo el día. Empezamos como a las no sé, 10 de la mañana.

Chayo – Más o menos.

Lalo – Que también empezamos un poquito tarde.

Chayo – Sí. Pero tú y Sergio tenían la meta de seguir, seguir, seguir. No sé si en algún punto sintieron el frío que estaba haciendo de estar empapado.

Lalo – No.

Chayo – Porque Alán y yo estábamos que, o sea literalmente casi nos morimos de hipotermia por el frío tan fuerte que estaba. Y además que estás mojado entonces el frío es más intenso.

Lalo – Sí, bueno en realidad no era por el frío sino simplemente…

Chayo – El querer salir de ahí.

Lalo – El querer salir de ahí. O sea, estábamos metidos en el cañón, no sé cuántos metros o sea realmente en el filo de las montañas y simplemente queríamos.

Chayo – Y no se veía el final.

Lalo – Exactamente. No se veía el final.

Chayo – Y lo peor de todo es que se estaba ya oscureciendo entonces menos podíamos ver, porque no llevábamos linternas.

Lalo – Claro. Sí, no llevábamos linternas, no llevábamos…

Chayo – Hasta que…

Lalo – Llevábamos comida.

Chayo – No llevábamos comida.

Lalo – No, lo del día.

Chayo – Sí, bueno. El snack, no fue comida comida. Fueron las barritas.

Lalo – Sí.

Chayo – Era todo. Agua, pues agarrábamos agua de ahí mismo, del arroyo.

Lalo – Ah sí, la filtrábamos.

Chayo – Y bueno, menos mal ya cuando oscureció y que íbamos caminando todavía sobre el arroyo, encontramos, vimos Alán y yo vimos una pequeña cueva que fue nuestro refugio. Ahí pasamos la noche. Aquí mi querido coanfitrión durmió como, como un oso.

Lalo – Sí, sí bueno, te estás adelantando un poquito. Yo me acuerdo mucho en el momento de en el que decidimos, o en el que decidieron porque Alán y tú vieron esta cueva e igual nosotros seguimos caminando y ahí fue cuando tú y Alán dijeron…

Chayo – Se hizo un voto.

Lalo – Se hizo como una votación. No, es que quedémonos en esta cueva, ya es muy noche. Tú algo decías del frío.

Chayo – No veíamos el final, entonces…

Lalo – No veíamos el final pero entonces mi hermano y yo, Sergio y yo estábamos empedernidos en querer salir y nosotros estábamos: “No, seguimos y salimos”.

Chayo – Y de hecho, si hubiéramos seguido no hubiéramos salido todavía. O sea, hubiera estado muy oscuro.

Lalo – Sí claro, pero bueno…

Chayo – En algún punto quizás hubiéramos salido pero era más difícil seguir porque precisamente vas pasando en medio del arroyo y entonces hay rocas, hay hoyitos, era más difícil el camino.

Lalo – No pues la visibilidad y de hecho no hubiéramos, sí hubiéramos salido pero nos habría tomado muchísimo más tiempo.

Chayo – Sí.

Lalo – Porque el siguiente día no salimos hasta después como hasta las dos de la tarde o algo así. Entonces se, sí o sea nos quedamos en la cueva. Afortunadamente Alán tenía…

Chayo – Un encendedor.

Lalo – En una bolsita de plástico Ziploc tenía el encendedor y como un kit de supervivencia.

Chayo – Y alguien más se había quedado ya ahí porque había como ramitas, ya había unas ramitas ahí y encontramos otras abajito de la cueva.

Lalo – Y así hicimos una recolecta de madera.

Chayo – Para prender la fogata. Intentamos secar la ropa y no se secaba de lo empapada que estaba.

Lalo – Sí. Y bueno, yo dormí con la ropa mojada. Creo que fui el único que dormí ese día.

Chayo – Sí, de hecho.

Lalo – Y estuvo muy bien.

Chayo – Ah qué bueno.

Lalo – Pues considerando toda la experiencia.

Chayo – Y bueno, que escuchábamos los lobos, arriba de la montaña se escuchaban los lobos. Y yo dije: “No, aquí o me muero de hipotermia o me comen los lobos, aquí ya quedé. Pero estuvo bueno.

Lalo – Sí, ese día…

Chayo – Y ya saliendo de ahí ya estuvo más tranquilo.

Lalo – Sí, ya al siguiente día o sea teníamos…

Chayo – Al final.

Lalo – Todo el día en frente de nosotros.

Chayo – Yo recuerdo mucho cuando salimos y llegamos a donde está ya la gente.

Lalo – Como la base del campamento, sí.

Chayo – Sí, era un estacionamiento.

Lalo – Sí, es que habíamos, perdón, habíamos empezado en la parte norte.

Chayo – En la parte de arriba.

Lalo – Para los que conocen Yosemite, el parque nacional, la parte norte del parque y todo el cañón atravesado.

Chayo – Nos estacionamos arriba.

Lalo – Sí, dos carros.

Chayo – Dejamos un carro abajo, entonces bajamos y subimos ya en el carro.

Lalo – Correcto, sí. Pero el carro que estacionamos abajo fue en el valle.

Chayo – Exacto.

Lalo – Quería hacer ese punto. Empezamos en la parte norte y queríamos llegar al valle, entre el cañón.

Chayo – Bueno, total. Salimos de ahí, llegamos al estacionamiento y yo recuerdo claramente, había una señora como no sé, como que iban a reunión, a una fiesta, algo. Traía una caja gigante de chocolate y nos dio, pobre señora yo creo que se espantó de vernos porque veníamos…

Lalo – Todos sucios.

Chayo – Todos sucios, raspados, con moretones. No ensangrentados pero sí todos…

Lalo – Casi.

Chayo – Y que nos dijo: “¿Gustan un chocolate?” O sea, nos vio la cara de hambrientos y era como que… Y nos lo dejó. “Quédenselos.” Y ya se fue. Y nosotros como que guao, lo mejor que nos pude haber pasado en el momento, porque nos levantó el ánimo.

Lalo – Sí, salvó la patria.

Chayo – Y ya obvio, llegamos al campamento después y nos dimos un comelón.

Lalo – Sí, ahí hicimos un gran festín y… Nos quedamos como una noche más y ya de ahí pues cada uno por su ruta. Nosotros seguimos con nuestro viaje.

Chayo – Seguimos en el viaje, en el roadtrip.

Lalo – Pero…

Chayo – Viajando en carro.

Lalo – De todas maneras sí estuvo bien intenso. La verdad, o sea esa es la versión.

Chayo – Bueno, esa es la versión corta obviamente. Cuando lo estás viviendo es una intensidad y un miedo, y todas las emociones que te puedes imaginar te pasan por la cabeza.

Lalo – Sí, de acuerdo. Total.

Chayo – ¿Cierto?

Lalo – Sí.

Chayo – Pero bueno chicos, esa fue nuestra experiencia.

Lalo – Y de hecho el aniversario de esa experiencia fue hace poco, porque fue en el verano…

Chayo – Sí, es cierto.

Lalo – Del 2010.

Chayo – Y me llegó la notificación.

Lalo – De las fotos de ese día. Vamos a compartir una foto de nuestra aventura en Instagram para que pues para que tengan una idea visual de la belleza, porque en realidad sí fue algo muy lindo.

Chayo – Sí.

Lalo - ¿Y lo repetirías?

Chayo – Sí, sí. Creo que nos sirvió mucho el viaje como para también, la confianza. Había momentos donde tenías que lanzarte bajando el arroyo.

Lalo – Por la cuerda.

Chayo – Y yo estaba en pánico, y Alán el que estaba arriba. “Chayo, te tienes que lanzar, te tienes que lanzar porque está oscureciendo” y entonces yo volteaba a ver a Lalo y cuando él me dijo: “Tú puedes” y fue esa mirada que yo: “Esta mirada matadora” y me lanzó. Y me lancé y tómala que caigo dentro de una burbuja dentro del arroyo que era el peor lugar donde podías haber caído porque estaba todo lamoso y entonces no era fácil salir de ahí y era literalmente una burbuja o sea era muy chistoso, yo creo que eso pues lo va formando el agua ¿No? Entonces está lleno de agua, está lamoso y entonces para salir fue todo un no. Yo dije: “Aquí…” Y ya me estaba entrando el pánico de que no podía salir, yo no sé cómo, con todas las fuerzas que pude agarrar y quizás Alán jalando también la cuerda para darme ese soporte y finalmente salí de ahí, pero eso fue…

Lalo – Sí, eso fue una parte dura.

Chayo – De las experiencias que tú dices: “Aquí voy a morir” pero no. Seguimos.

Lalo – Sí. Pero bueno, esa fue nuestra experiencia hace 10 años, fue genial. Hoy día contarla, sobrevivimos.

Chayo – Sí.

Lalo – Y bueno chicos, es el final por el día de hoy. Muchísimas gracias por vernos en YouTube, no olviden suscribirse en nuestro canal y también muchas gracias por sintonizarnos, saben que tienen toda la información en nuestro sitio web de la escuela. ¿Chayito?

Chayo – Nada chicos, espero que les haya gustado el episodio. Ya saben, si… Bueno, muchas gracias a nuestros supporters ¿Cómo se les dice?

Lalo – Patrocinadores.

Chayo – Patrocinadores y bueno, si alguien más quisiera patrocinarnos, pueden hacerlo en www.anchor.fm/platicando. Es support/platicando ¿Cierto?

Lalo – Sí.

Chayo – Y bueno chicos, hemos terminado. Esperemos que les haya gustado, compártanlo si les gustó. Denle, suscríbanse en YouTube si les ha gustado.

Lalo – Denle un me gusta.

Chayo – Una palomita.

Lalo – Una palomita y hasta la próxima.

Chayo – ¡Chao, chao!

Lalo - ¡Chao!

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