Día de la alegría

Es increíble cómo hay fiestas para cada cosa, situación, sentimiento, persona, etc. Día del padre, de la madre, día de tal santo, de tal enfermedad, día mundial de la bicicleta, día de las abejas. La celebración de cada fiesta varía según la fiesta y el país. Por ejemplo, el día de mundial de la lucha contra el cáncer normalmente se celebra hablando de ese tema, recordando su importancia y discutiendo formas de prevención. Pero el día de la madre, que en América Latina es en el mes de mayo, se celebra con obsequios, mariachis, invitaciones, poemas, restaurante, cine y mucho más; las redes sociales se llenan de mensajes, publicaciones y fotografías donde el centro siempre será la madre.

Ahora es el turno de hablar del día de la alegría.  Con la idea original en Colombia, cada 1 de agosto se recuerda este sentimiento tan importante. Pero ¿por qué instaurar el día de la alegría si ya se celebra el día de la felicidad? Vale la pena echar un vistazo a la diferencia entre estas dos palabras.

Cuando hablamos de felicidad normalmente nos referimos a un sentimiento permanente, tiene una duración considerable en el tiempo. Se dice que una persona es feliz cuando emocionalmente ha alcanzado estabilidad. La felicidad, en este sentido, depende más de la actitud de las personas frente a la vida. En oposición, la alegría es un sentimiento que en el tiempo es mucho más fugaz. No posee la característica de estabilidad y es, más bien, temporal. En consecuencia, se debe celebrar la alegría porque esta se convierte en una suma de pequeños pasos para llegar a la felicidad.

Polet Orjuela.

Comprensión de lectura 

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